Un fin de semana visitando castillos cátaros
Julio 4, 2007 por Ludo
El viaje a la región de Aude en Francia nos traslada al pasado del medievo europeo, cuando se construyeron los fantásticos castillos cátaros. Estos castillos se erigían normalmente en los riscos más inexpugnables, en lugares estratégicos para su defensa.
Carcasona (carcasone), capital del departamento de Aude, suele considerarse el centro para explorar el país cátaro. Un fin de semana no es suficiente para explorar esta amplia zona del sur de Francia, aunque nos permite visitas interesantes. Aquí tenéis una posible ruta de fin de semana, que diseñaron nuestros amigos Núria i Enric.

Salimos de Barcelona en dirección Norte por la AP7 y entramos en Francia por la frontera en La Jonquera. Nuestra primera parada será la fortaleza de Salses.

Aunque esta fortaleza no es cátara se considera una obra maestra de la arquitectura militar, muestra de la transición del castillo medieval (del que conserva entre otros elementos intactos la torre del homenaje) y la fortaleza moderna, de forma geométrica y con los cimientos enterrados bajo tierra. La fortaleza fue construida en un tiempo récord entre 1497 y 1504 para defender el territorio del Rossellón, perteneciente al reino de de Castilla y Aragón, de los ataques de los nobles franceses. Se pueden invertir entre 1 y 2 horas para visitar la fortaleza.
Tras la visita de la fortaleza de Salses nos dirigimos a Carcassone a donde llegamos a la hora de comer.

Carcassone es famosa por lo bien conservada que esta la ciudadela medieval y el castillo. Según la leyenda, la cuidad de Carcas fué sitiada por el mismísimo Carlomango. Cuando las fuerzas atacantes abandonaron el sitio las campanas de la ciudad , cuya defensa estaba organizada por una dama conocida como “Madamme de carcàs” repicaron en señal de júbilo y entonces un general de Carlomagno de dijo: “Carles Carcàs te Sonne”…. carcasone.

Por la tarde visitamos el castillo, que has sido conservado hasta hoy gracias a que se mantuvo en manos del ejército como ciudad cuartelaria hasta el siglo XIX. Entonces el inspector de monumentos francés, y otros personajes se empeñaron en salvar el recinto y se pasó a la restauración del doble cinturón de murallas. Existen visitas guiadas al castillo aunque hay que revisar los horarios, que suelen ser diferentes en verano (temporada alta) y en invierno (temporada baja). Para la visita de la Cité se puede dedicar medio día.

Al día siguiente salimos de Carcassone en dirección sur para visitar el castillo de Arques. Del castillo se conservan parte de las murallas, la torre meridional y la torre del homenaje. La torre del homenaje mide unos 25 metros de alto y consta de cuatro plantas. Las primeras obras de la torre datan del siglo XIII y son terminadas por Gilles II de Voisins a principios del siglo XIV. Para visitar la torre del homenaje se puede dedicar una hora.

Nuestra última visita es el castillo de Queribus situado en un risco de difícil acceso a unos 730 metros de altura, coronando el macizo de Corbieres, Fenouilledes y el plano del Rosselló. La primera mención de Queribus data del 1020, aunque a lo largo de los siglos sufrió diversas transformaciones o reconstrucciones, que se pueden apreciar a primera vista al entrar en el castillo, al ver los diferentes tipos de ventanas. El ascenso al castillo no es fácil por lo que es recomendable calzado cómodo. Hay que ascender por una rampa de piedras entre 5 y 10 minutos hasta llegar al castillo. El viento sopla con fuerza en la cima y la vista de la zona es impresionante. Se pueden dedicar entre una y dos horas para visitar el castillo.

Visitar Francia siempre es una ocasión para disfrutar de su gastronomía. En esta zona no hay que perderse: La cassoulette (guisado de judias con pato ), la ensalada de “gessiers” (buches de pollo en conserva) y evidentemente los patés, quesos y vinos ( Beaujolais, por ejemplo).
Evidentemente todo viaje si se hace en buena compañía es todavía mejor…
Osos de viaje
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