El camino que conduce a Son kol es impresionante: enormes montañas, pastos de altura, y alguna que otra yurta. A medida que se asciende se pueden ver algunas manadas de yaks, a pie de pista, y una vez en el altiplano, situado a unos 3100 metros de altura, se divisa el enorme lago de Son kol.
En el altiplano donde se halla Son Kol hay campamentos de yurtas dispersos aquí y allá. Nuestro campamento estaba situado cerca del lago y estaba formado por media docena de yurtas. La yurta donde nos hospedamos tenía camastros y sacos de dormir. La temperatura el interior de la yurta era de unos 5 grados, aunque por la noche encendieron la estufa que teníamos en la yurta. La estancia en la yurta cuesta unos 10 $ por persona con pensión completa. La comida que nos prepararon fue excelente y muy abundante.


RSS Feed



